¿Cómo te puede ayudar un/a sexólogo/a?

Terapia sexual

El 95% de las disfunciones sexuales son de origen psicológico, debido a problemas de ansiedad. Los fármacos pueden ayudar en determinados casos, pero para la gran mayoría, es un remedio superficial que no solucionará el origen del problema. La preocupación por el rendimiento, malas experiencias o un mal aprendizaje no se superan con medicamentos.

La terapia sexual es aquella en la que el foco de atención se dirige a la mejora del funcionamiento sexual. Se puede aplicar tanto a pacientes que tengan o no pareja.

En terapia sexual  se trabajan tres aspectos fundamentales:

  • Los pensamientos e ideas que contribuyen a una visión distorsionada del funcionamiento sexual.
  • Las emociones cuya activación se produce en torno a la respuesta sexual y perturban el rendimiento.
  • Las conductas, reaprendiendo la sexualidad de un modo progresivo y más positivo.

Terapia de pareja

La eficacia de la terapia de pareja está en torno al 70%, mayor será el éxito cuanto antes acuda la pareja a terapia, nada más observar el malestar. Cuando algún miembro de la pareja o ambos empiezan a sentir que no se entienden, que tratan de explicarse algo y tienen la impresión de que la otra persona no sabe lo que quiere decir. Sin embargo, como media las parejas con problemas suelen acudir después de 5 o 6 años tras el inicio del malestar.

La terapia de pareja es acción y reflexión sobre unx mismx y sobre la relación. El paciente es agente activo de su propio proceso. Este proceso lleva implícito una reflexión que desemboca en un cambio en cada uno de los miembros y la dinámica afectiva.

Objetivos de la terapia de pareja:

  • Sacar a la pareja de su estancamiento: la pareja se ha estancado en posiciones extremas, y se trata de flexibilizar su comportamiento y sus dinámicas. Conseguir un equilibrio libre y flexible.
  • Clarificar la relación: no se trata de salvar a toda costa la pareja, sino de que se llegue a una conclusión clara sobre lo que está ocurriendo y si ambos miembros están de acuerdo cambiar aspectos para continuar con la relación.
  • Conocimiento de sí mismx: que le lleva a unx a fijarse en esa actitud extrema, qué ideales le han hecho estar en esa postura, qué temores hay tras esos comportamientos; qué necesidades no satisfechas.
  • Mayor comprensión para la pareja: tras conocimiento profundo de unx mismx, conocer y comprender también al otro; aceptarle como es y no como se quisiera que fuese; lo que no significa que se trate de dejar la relación tal como está y que se trata sólo de “tragar con los defectos del otro y ya está”. Se trata de que “cada uno es como es”, pero se puede comportar de forma distinta. Tras esa compresión de uno mismo y del otro, las dinámicas entre la pareja cambiarán. Sólo en apariencia hay un contraste polar entre ambos. En el fondo, son profundamente parecidos. Por eso se escogieron mutuamente para estar juntos.
  • Conocimiento de la dinámica de pareja: cómo se ha ido desarrollando la situación problemática hasta la actualidad.​

El objetivo terapéutico a conseguir con la pareja será que cada uno busque una forma de relación que compagine óptimamente con las inclinaciones y aptitudes en que los miembros de la pareja se acepten con auténtica libertad, solidaridad y responsabilidad frente al otro miembro, a la familia y al entorno. Conocimiento, aceptación y responsabilidad de ese 50% de la relación.

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